2600 millones será el Presupuesto en Educación, un miserable mínimo histórico

El peso del presupuesto de Ministerio de Educación (con la aprobación de sus mini-yo colaboradores y colaboradoras bajo la excusa del "sentido de Estado", Ciudadanos) es muy pequeño, un escaso 5% en el monto total de las inversiones que las administraciones públicas hacen en el sistema educativo. A pesar de esto, sirve como termómetro de lo que ocurrirá en las comunidades autónomas. El Departamento que dirige Íñigo Méndez de Vigo puede ser motor de la política educativa o no.

En cualquier caso, según los datos presentados por el Ministerio de Hacienda en el Congreso de los Diputados, Educación contará con tan solo 2.600 millones de euros para este año. Supone una subida del 3%. Todavía está 300 millones por debajo de uno de los mayores presupuestos educativos, el de 2010, cuando gobernaba José Luis Rodríguez Zapatero.

Eso sí, a pesar de esta cifra miserable, el Ministerio de Educación pone el cebo en su trampa, señalando el importante esfuerzo que se realizará en la política de becas y ayudas al estudio, que sumará 1.450 millones de euros para las generales, 50 más que el año pasado, “destinados, según reza el Libro Amarillo de los presupuestos, a las becas de carácter general y a las nuevas becas a la excelencia estudiantil”.


Hay que recordar que el sistema de becas y ayudas ha sido duramente criticado desde diferentes sectores de la comunidad educativa por las dificultades que ha impuesto este Gobierno al estudiantado a la hora de acceder a este capital, y también por los requisitos académicos para poder mantenerlas así como por la obligación de tener que devolver las cantidades en el caso de no alcanzar estos listones. Miles de estudiantes han perdido la posibilidad de estudiar y se encuentran ahora con una deuda con el Gobierno.

Entre las medidas estrella del Presupuesto se cuenta el aumento de 10 millones de euros para un programa de refuerzo educativo que pretende luchar, según Hacienda, contra el fracaso escolar: de esta manera, el programa alcanzaría los 40 millones en este 2018.

Hace una década, con el Gobierno Zapatero, se aprobaba el primer plan PROA que pretendía, principalmente, hacer programas de refuerzo educativo. Esa primera inversión ministerial fue de 46,7 millones de euros (recordamos: millones de hace una década, siete más de los que se dispondrá este año para tal fin), una cifra que en aquel caso se veía aumentada, además, por las aportaciones que las comunidades autónomas que lo suscribían se comprometían a realizar.

Otro de los elementos que desde el Departamento de Montoro se ha querido destacar es el de los cheques guardería que supondrá una inversión de 1.000 euros al año para que las familias inviertan en centros educación infantil de 0-3 años. La mayor parte de estos centros, en todo el país, son privados, puesto que las administraciones no han invertido en ellos desde que se pusiera en marcha el Plan Educa3 con el gobierno socialista y eliminado por el olvidable y dañino José Ignacio Wert al llegar al Ministerio.

Los precios de estos centros, también en el caso de muchas escuelas públicas, pueden ser hasta tres veces superiores a la ayuda tramposa que plantea el ministro Cristóbal Montoro que, además, defiende la importancia de este cheque por el impacto que tendrá sobre la incorporación de la mujer al mercado laboral (aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid). Las consideraciones educativas de esta primera etapa quedan, así, en un marcado, triste y anodino segundo plano.

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