La Universidad ya no es para todos y todas

Hace tres años, la entonces secretaria de Estado de Educación afirmó que en España había demasiados titulados universitarios y que las pruebas de acceso establecidas hasta ahora, que registraban un porcentaje de aprobados superior al 90%, no suponían ninguna criba para acceder a la educación superior.

Los datos conocidos ahora, que señalan que en los tres últimos años las universidades españolas han perdido cerca de 75.000 alumnos, evidencian que lo que se escondía tras aquellas declaraciones era, más bien, un verdadero objetivo a conseguir. El número de titulados universitarios se sitúa en nuestro país en la media alta de entre los de la Unión Europea, en tanto que el de los de Formación Profesional está en la media baja. Pero no por ello hay que rebajar los títulos universitarios, sino más bien mejorar los de la Formación Profesional, para lograr aumentar la cualificación de los ciudadanos de nuestro país.

Las críticas al alto número de alumnos que superan las pruebas de acceso a la universidad supone desconocer el buen hacer de los centros educativos que imparten enseñanzas postobligatorias, puesto que son ellos los que llevan a cabo la primera criba.

Los datos no dejan lugar a dudas. En tres años las universidades han perdido cerca de 75.000 alumnos. La crisis económica, el aumento de las tasas hasta en un 70% en Madrid o Barcelona y la disminución de las becas han alejado de la Universidad a muchísimos alumnos.

La política llevada a cabo desde el Gobierno del Partido Popular ha tenido como resultado una fragmentación social de la Universidad. Las propuestas de que España imite a las universidades anglosajonas, que hacen recaer los costes de las tasas universitarias sobre las economías familiares, resultan improcedentes y solo alejarían a nuestro país del modelo de la mayoría de los países de la UE, sustentado sobre los presupuestos públicos.

La política educativa debe cambiar con urgencia el rumbo erróneo que ha adoptado en estos últimos años. En un país en el que el paro juvenil alcanza la dramática cifra del 52%, en donde hay muchísimos estudiantes y familias a las que les resulta imposible pagar las tasas universitarias y donde las pocas ofertas de trabajo existentes son sumamente precarias, se hace imprescindible la puesta en marcha sin demora alguna de políticas activas de empleo que sean verdaderamente eficaces y contribuyan a revertir este panorama desalentador.

Comunicado de prensa FETE-UGT Educación

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