La lucha contra la violencia de género en la escuela exige recursos suficientes para su prevención y detección

En el año 2004 se aprueba la Ley Integral de Lucha contra la Violencia de Género, en la que se hace una especial incidencia tanto en la prevención como en la detección y apoyo a los hijos e hijas de las madres víctimas de violencia de género.

No podemos olvidar que el ejercicio de la violencia, según UNICEF, "siempre afecta a los niños y las niñas, bien como receptores directos, bien como testigos, porque aunque no la visibilicen o no sufran agresiones directas, viven en un entorno donde las relaciones violentas y el abuso de poder, que justifica, legitima y desencadena la violencia, es parte de las relaciones, afectivas y personales, de forma que internalizan un modelo negativo de relación que daña su desarrollo".

La ausencia de buen trato se traduce en maltrato, porque uno de los componentes más importantes de la relaciones afectivas que forjan una persona sana es el hecho de haber sido atendida, cuidada, protegida y educada en períodos tan cruciales de la vida como la infancia y la adolescencia, lo cual determina la capacidad de cuidarse a sí mismo y de participar en dinámicas sociales para atender las necesidades de los demás.

La comunidad educativa puede brindar experiencias que a menudo faltan en el hogar familiar o en el barrio en que vive un alumno o una alumna, ayudándole a romper con el infierno de la violencia de género. Pero para que el centro pueda desempeñar esta función es necesario invertir en la formación inicial y continua del profesorado, de forma que cuenten con recursos suficientes para intervenir tanto en la prevención, como en la detección y el seguimiento de estos casos.

Sin embargo, pese a la alarmante situación que las estadísticas reflejan, el Gobierno del Partido Popular ha recortado tanto las partidas y los recursos destinados al ámbito de prevención y seguimiento de violencia de género, como a los programas educativos de educación en igualdad y formación de profesorado. A esta política de recortes se suma una reforma educativa (LOMCE) que elimina la formación integral de los alumnos y alumnas y asfixia todo proceso de acompañamiento en las relaciones afectivas del alumnado y las familias, dado que en el currículo escolar y funciones del profesorado no existen espacios ni tiempo suficiente.

FETE-UGT considera que es imprescindible que los centros escolares cuenten con recursos suficientes para construir espacios de protección segura donde los alumnos y alumnas vivencien procesos de apoyo y seguimiento.


El sindicato reclama como medidas para la prevención de la violencia de género:

- Que los equipos psicopedagógicos tengan la formación necesaria para detectar y actuar sobre las situaciones de violencia de género que pueda sufrir el alumnado.

- Incorporar al currículo escolar, tal y como determina la Ley Integral contra la Violencia de Género y la Ley de Igualdad Efectiva entre mujeres y hombres, acciones de formación que fomenten la igualdad de género, enseñen a establecer relaciones afectivas de buen trato y eduquen en cómo resolver conflictos de forma positiva.

- Evaluar y optimizar los procedimientos para la coordinación de las diversas instituciones implicadas (servicios sociales, salud, casas de acogida, centros de menores, centro educativo...).

- Incorporar materias de prevención de violencia de género en todos los estudios relacionados con la educación, de forma que los profesionales y las profesionales de la educación cuenten con recursos suficientes para intervenir tanto en la prevención como en la detección y el seguimiento de estos casos.

- Desarrollar protocolos de detección y actuación en casos donde se sospecha que el alumno o la alumna están viviendo maltrato en el hogar.

- Diseñar procedimientos cautelares para la matriculación de los alumnos y alumnas en centros alejados del domicilio, impidiendo situaciones de acoso o secuestro por parte del agresor.

- Desarrollar programas con las asociaciones de padres y madres para trabajar el cuidado y las relaciones de buen trato con los hijos e hijas.

- Diseñar campañas de sensibilización dirigidas a la comunidad educativa con el objetivo de informar y desarrollar medidas de prevención ante las situaciones de violencia de género, así como materiales educativos de prevención de la violencia de género dirigidos a familias, equipos educativos y alumnado.

Comentarios