"Tienen un plan". Testimonio de una maestra... que somos todos y todas

Nos hacemos eco de las opiniones que Viviana Vicente Manresa, maestra de Educación Infantil en la Comunidad Valenciana, hacía el pasado 1 de agosto en un artículo aparecido en Diario Progresista que tenía por título "Tienen un plan". Ese plan al que se refiere esta compañera, miembro de la Plataforma por la Educación Pública de Callosa de Segura (Alicante), no nos es ajeno sino que, más bien, a tenor de lo que está ocurriendo con la gestión del MECD en nuestra ciudad desde hace hace dos años y medio, nos atañe por completo. Omitimos algunos párrafos o frases que son de índole más local para detenernos en aquellos que, lamentablemente, tienen fiel reflejo en nuestra realidad ceutí. Queremos agradecer a Diario Progresista el permiso que nos ha dado para utilizar este artículo. Efectivamente, tienen un plan en el Ministerio que gestiona José Ignacio Wert, y lo están cumpliendo estrictamente y sin contemplaciones.

La compañera comienza su escrito con una afirmación de Paulo Freire en la que ponía de manifiesto que la educación no cambia el mundo, cambia a las personas que van a cambiar el mundo: "Quizá el PP y Wert se lo tengan tan aprendido que, a golpe de decretos. van cumpliendo el plan, su plan. Plan bajo la amenaza por parte de la Secretaria de Educación, Formación Profesional y Universidades, Montserrat Gomendio, de no recibir financiación si no se cumple a rajatabla".

Viviana Vicente, Ley Wert

Seguidamente, se presenta y expone las condiciones en las que desarrolla su labor, nada diferente de lo que encontramos en las aulas ceutíes: "Soy maestra de la escuela pública y en ella me eduqué (...) Tengo una clase de 28 niños/as de Educación Infantil en la que apenas tenemos espacio ni para realizar la asamblea; niños y niñas que han de ponerse en la cola si necesitan ser atendidos por un gabinete psicopedagógico porque no hay horario ni personal; niños y niñas que, acabada mi jornada laboral, me doy cuenta que quizá ese día no he sonreído al que no hace ruido, al que no habla… ¿Por qué?... Porque la triste y cruda realidad es que no alcanzo a cada uno de ellos y de ellas, no puedo trabajar como yo quisiera sino que, simple y llanamente, hago lo que puedo y como puedo".

Alude, por otra parte, a la escasa importancia que la LOMCE concede a la participación de la familia en el Centro y el poder que otorga a las decisiones de los directores y directoras: "Tantos años de lucha y de análisis para que una de las partes esenciales de la comunidad educativa como es la familia tuviera voz y voto en las decisiones del centro y hoy, con las Instrucciones publicadas, todo queda en manos del director o directora pertinente de centro".

Viviana se pregunta, nos pregunta, a qué obedece esta vorágine de cambios que, a peor, incidirán en el desempeño de nuestra labor educativa y, por tanto, en nuestro alumnado, gracias a una Ley impuesta, adoctrinadora, mercantilista, sin recursos, competitiva, segregadora y que introduce una suerte de gestión empresarial en los centros docentes: "Me planteo si realmente somos conscientes de hacia dónde vamos o hacia dónde nos quieren llevar. No es la crisis, no es el déficit: es su plan enmascarado que, cuesta abajo, nos lleva a una situación educativa que ni tan siquiera se daba en la Transición: una escuela de pobres destinada a la exclusión social". Sin embargo, concluye su escrito no ya con un halo de esperanza sino, ante semejante panorama, con una declaración de intenciones respecto a la escuela pública: ponernos la dignidad por montera, esa dignidad tanto de docentes como de alumnos y alumnas que pretenden machacar a golpe de fiscalización, de depreciación, de segregación: "[La convertirán en una escuela] de pobres... pero con ganas de trabajar en ella para poder tener, en un futuro, una educación libre de pensamiento", el mismo que quieren hurtar para hacer obediente, sumisa y carente de sentido crítico a la ciudadanía.

Extractos entrecomillados del artículo de Viviana Vicente Manresa aparecido en Diario Progresista

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